Yincana

Introduction

Yincana

La realidad es, a menudo, un rompecabezas que no recordamos haber comprado. Bajo el título de "Yincana", esta serie fotográfica se plantea como un ejercicio de búsqueda de tesoros en lo cotidiano, donde la cámara no inventa, sino que rescata. El proyecto nace de una premisa casi infantil pero técnicamente rigurosa: mirar donde solemos simplemente ver. Es una invitación a detener el paso ante una mancha de humedad, una sombra proyectada con tiralíneas o el fluir de una fuente que, por un segundo, decide congelarse.

El tono de esta colección es deliberadamente distendido; no pretende desvelar grandes verdades metafísicas, sino celebrar las pequeñas victorias visuales. Es el juego de encontrar el triángulo perfecto en un cruce de cables o la textura casi orgánica de una rejilla olvidada. Sin embargo, tras este espíritu jocoso de "búsqueda y captura", subyace una seriedad formal. Cada encuadre ha sido seleccionado para otorgar orden al caos urbano, transformando un grafiti o un par de banderas al viento en elementos compositivos que sostienen su propio peso narrativo.

Al final, esta Yincana es una oda a la serendipia. Nos recuerda que el entorno urbano es un museo gratuito de entrada continua, siempre que estemos dispuestos a jugar sus reglas. A través de estas diez paradas, el espectador es cómplice de un recorrido donde el tiempo se suspende y lo efímero, unas hojas sobre el pavimento o un reflejo fugaz, se vuelve, por fin, permanente.

Reality is often a jigsaw puzzle we don't remember buying. Under the title "Scavenger Hunt" (or Yincana), this photographic series is presented as an exercise in finding treasures within the mundane, where the camera doesn't invent, but rather rescues. The project stems from an almost childlike yet technically rigorous premise: to look where we usually just see. It is an invitation to pause before a damp stain, a shadow cast with geometric precision, or the flow of a fountain that, for a split second, decides to freeze.

The tone of this collection is deliberately relaxed; it doesn't aim to reveal grand metaphysical truths, but rather to celebrate small visual victories. It is the game of finding the perfect triangle in a tangle of wires or the almost organic texture of a forgotten grate. However, behind this playful "search and capture" spirit lies a formal seriousness. Each frame has been selected to provide order to urban chaos, transforming graffiti or a pair of flags in the wind into compositional elements that carry their own narrative weight.

Ultimately, this scavenger hunt is an ode to serendipity. It reminds us that the urban environment is a free museum with perpetual admission, provided we are willing to play by its rules. Through these ten stops, the viewer becomes an accomplice in a journey where time is suspended and the ephemeral—leaves on the pavement or a fleeting reflection—finally becomes permanent.

close